Una de esas noches…

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Acabado de tener la necesidad imperiosa de ponerme a escribir, aunque lleve un par de días sin ganas y sin tener un tema fijo del que hablar. A sido como una de esas veces que estas solo, a oscuras y con Delerium de fondo, que lo único que te inspira es, o ha cortarte las venas, o directamente a escribir algo donde puedas expresar todas y cada una de las ideas que se te pasan en ese momento por la cabeza, sin ningún orden o relación. Y si ciertamente son muchas cosas las que rondan mi cabeza en estos momentos, pero el volver a los mismos pensamiento una y otra vez, crea una especia de miedo a engancharse a ellos y no poder salir lo antes posible de esa situación, de esa especie de espiral.

Todavía hay cosas que no consigo llegar a entender al 100%. Todavía quedan cosas que se me escapan. Como si tuviera la mitad de un puzzle resuelto, pero me faltara alguna otra pieza que no encuentro, o mejor dicho que no encaja. Tengo la sensación de que en ciertos aspectos las cosas nunca han sido fáciles para mi. Solo lo fueron una vez, y lo deje ir, perdí ese tren por no tener la suficiente madurez. Ahora, después de años, la situaciones cambian, pero el final siempre es el mismo. Algo a lo que por una cosa o por otra, casi acabas acostumbrándote, aunque siempre eres tan ingenuo de pensar ‘no venga, esta vez va a salir bien’. Luego te das de bruces contra la pared y claro, te quedas con cara de gilipollas.

Piensas en alguna posibilidad de futuro, pero es que ni siquiera ves que vaya a existir un futuro, dudas hasta de tu sombra. Es como el pez que se muerde la cola, y que no consigue entender que es lo que esta haciendo, que es lo que le esta pasando. A mi me pasa algo por el estilo, todavía no consigo entender en cierto modo, como algo que se presuponía tan fuerte, puede romperse con un simple empujoncito. Eso hace pensar que quizás, no fuera tan fuerte como tu pensabas en un primer momento. Luego te llevas toda la vida arrepintiéndote de aquello y pensando en ‘¿y si hubiera aguantado un poco más?, ¿y si hubiera hablado las cosas antes?, ¿y si…?’.

Y ciertamente estoy cansado de los ‘¿y si…?, tenía ganas de pegarme de ostias contra una pared en blanco hasta tirarla y traspasarla, estaba dispuesto a ello y me encontraba ya cogiendo fuerzas, apretando los puños y preparándome para el ataque, justo cuando me di cuenta de que ya no había pared… que de hecho ya no había  nada por lo que tirar esa pared. Sigues teniendo ganas de pelea, sigues queriendo cambiar tu mundo, pero ya no sabes porque tienes que luchar, porque ibas a tirar esa pared.

Nunca, y cuando digo nunca es nunca, me conformare con algo que me hace sentir que no estoy completo. Es algo que tenía claro desde hace ya tiempo, y ahora solamente lo reafirmo. Tengo paciencia para esperar y lo sé, aunque en ciertos momentos parezca que no. Sé que puedo luchar por los objetivos que tengo marcados desde hace tiempo. Y tengo claro que esto va para largo, pero se llevara de la mejor forma posible, como hago con todo.

Hoy me acuesto pensando en que esas ganas de lucha que todavía quedan dentro de mi, hacen que de nuevo quiera enfrentarme a lo que sea por tal de conseguir lo que quiero. No quiero cerrarme más puertas de las que ya me cerré en su día. No quiero volver a ser cobarde y dejar de lado una de las cosas más importante. Y si alguna vez lo vuelvo hacer, tenéis permiso para pegarme un par de ostias, por gilipollas.

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1 Comentario

  1. ¡Qué ganas de atizar y de pegar palizas! Tómate una valeriana, picha.
    La única función de una pared, es no dejarte ver que hay más allá. Tal vez haya cosas que no son lo que esperabas, pero van a seguir estando ahí, tires la pared, o no.

    Un beso wapo ^_^