Resumen

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Veo toda la superficialidad que hay a mi alrededor, y me abruma. Y me da la sensación de que existen pocas personas que sean afines a mi, sigo creyendo que ya están a mi lado y que será difícil encontrar a alguien que me aporte como mínimo la mitad de lo que me aportan las personas que ya existen en mi mundo. Entonces me doy cuenta de la suerte que tengo, pero por otra parte, del trabajo que supondrá encontrar a más gente de este tipo.

Se que el texto sonara egoísta o prepotente, pero me da la sensación de que estamos solos en una isla, de que estamos ‘perdidos’, y que parece imposible encontrarse con más personas. Cada uno aporta su grano de arena, de forma diferente. Pero cuando quieres algo más, lo único que encuentras son paredes en blanco, sin nada mas que aportar o decir, solo con experiencias contadas como trofeos con las que fardar y sentirse orgulloso. No se dan cuenta que desde fuera es totalmente ridículo cuando intentan presumir de ello. Es cuando tu te preguntas ¿donde esta la gente normal, con inquietudes en la vida?

Y ves que el momento nunca llega, pero el sentimiento se mantiene, ves a los demás emprender historias, comenzar aventuras, pero tu sigues en el mismo sitio, viendo como delante tuya pasan cosas y no pudiendo hacer nada por que te pasen a ti. Cierto que eres fuerte, que te tomas la vida desde el punto de vista solitario, desde el punto de vista desde el que crees que no te hace falta a nadie para seguir siendo igual de feliz que siempre. Pero solo son etapas, etapas en las que te crees el amo del mundo por tener algún insignificante proyecto que te da la ilusión de luchar, y etapas en las que lo tienes todo, pero siempre te falta ese algo.

Y entonces el roce hace el cariño, y te mientes a ti mismo viendo la posibilidad de que esa amistad sea algo más, pensando en lo que podría ser si estuvieras en una película de esas que tienen un final feliz, de esas en las que todo sale bien. Pero caes en la cuenta de que es tu vida, de que es tu historia, aquella que siempre ha salido mal, y en la que siempre has terminado cagandola con falsas esperanzas y castillos en el aire, aquella que cuando abres los ojos, te das cuenta que no va a haber ningún final feliz, que las canciones de amor son solo para engañar a los sentidos durante un corto periodo de tiempo, y que las películas solo intentan tocarte la fibra sensible para arrancarte esa lagrima que hace que te sientas como una mierda. Y te sientes ridículo por sentir lo que sientes, por pensar que algo así podría sucederte a ti, como si fueras alguien de otro mundo, perdido en este.

Y entonceste sigue conformando con lo que tienes, sigues pidiéndole más tiempo al tiempo, aunque tus pilas estén agotadas. Le cuentas tus sueños a la almohada, con lagrimas en los ojos pidiéndole algo tan simple, pero que a ti te parece un milagro tan difícil de cumplir. Te prometes a ti mismo cambiar de mentalidad, ser fuerte, ponerte ciertos objetivos que cumplir y fantasear con que todo lo demás llegara solo. Y joder que bonito queda en la teoría, pero la practica es sumamente difícil de realizar.

Comienzas a ver los días iguales, uno detrás de otro, que la cosa no tiene final, que nunca llegara ese momento de mirar a alguien a los ojos y pensar ‘dios, por fin’. Y es que al final, todos estamos en el mismo camino, pero no todos tenemos la misma suerte. No existen las historias de amor con final felices, solo las etapas en las que crees que eres feliz. La soledad acecha a cada esquina y por muchas cosas que creas tener, siempre estará para recordarte que estas solo, que eres una persona que depende de esa mitad que no tienes, que te fatal, y que seguramente te va costar la misma vida encontrar, si es que algún día tienes la oportunidad.

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