Primeras impresiones de ‘Mario Party 9’ – Wii

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Una televisión, sofá y sillones, algunas bebidas, cuatro mandos… este escenario nos es familiar. Bigotes, gorras, dados y estrellas… efectivamente, ha vuelto Mario Party. La saga había quedado en standby tras un frío Mario Party 8 que no agradó a los fans en su primera aparición en Wii ¿Cuánto ha pasado desde entonces? Casi cinco años ¡Cinco! ¡Cinco años para una saga cuyos lanzamientos eran prácticamente anuales! No sabemos si mientras ha estado hibernando, entrenando o de ermitaño en un templo tibetano, el caso es que Mario ha decidido volver a darnos una de sus fiestas… y ha cambiado. Vaya si ha cambiado.

Las primeras noticias sobre la mecánica de Mario Party 9 fueron perturbadoras: tableros con principio y fin, se suprimen monedas y estrellas para jugar a conseguir miniestrellas, todos los contendientes compartiendo coche y siguiendo el mismo camino… una ruptura total con los esquemas clásicos. Con el bonito recuerdo de N64 y GameCube, empiezas una partida en el modo party (el modo estándar de tablero para cuatro jugadores) con cierto escepticismo; pero también con curiosidad. Esta tarde yo he vivido esa situación.

¿Y cómo estaba yo media hora después? Maldiciendo mi mala suerte, echando la culpa al hecho de que fuera mi primera partida y, sobre todo, deseando la revancha. Sí señor, el experimento ha funcionado ¿A qué viene esa aprobación? A un desarrollo de la partida más estratégico que nunca sobre el tablero, a un efecto más directo sobre tu marcha de las tiradas de los demás, al “me inmolo pero vosotros os venís al infierno conmigo”... enlazar el destino de los cuatro jugadores te anima a seguir con más detalle las acciones de los demás, nada de que cada uno deambule a su aire por los confines del tablero. Compartir coche te hace desear que el tipo de tu izquierda saque un seis para que se coma él una penalización y no tú. Dados especiales, bifurcaciones y, como siempre, los eventos de tablero. Cada uno de estos elementos se convierte en un arma que debes saber utilizar para tu beneficio o, mejor aún, perjuicio para los demás.

Cierto es que este Mario Party quita peso a la habilidad en los minijuegos. La cantidad de estos en una partida se reduce ligeramente, quedando a medio camino entre los Mario Party tradicionales y Wii Party. Ahora la victoria se decide mucho más en el tablero que en los minijuegos. De hecho, cuesta mucho ganar muchas miniestrellas de golpe (principalmente con los jefes); pero perderlas puede llegar a ser desesperadamente fácil, cosa que sucede sobre todo con los eventos. Curiosamente, en la mayoría de las partidas el ganador ha conseguido alrededor de 60 miniestrellas.

Otra de las consecuencias de este nuevo planteamiento es el acortamiento de las partidas. En entregas anteriores, una partida igualada conseguía mantener la tensión entre los jugadores; pero una que estuviese casi sentenciada, se terminaba haciendo pesada en la segunda mitad. Ahora, raramente llega a durar más de tres cuartos de hora y las posiciones en la clasificación bailan continuamente. No sólo acabarás disfrutando más la partida en general, sino que se te hará tan rápida que no podrás decir que no a la revancha.

Pero no temamos si lo que preocupa es la calidad de los minijuegos. Como es de esperar, hay una amplia variedad de mecánicas: minijuegos de pulsar la tecla correcta en el momento preciso, de memorizar, de lucha, de precisión… y, cómo no, de azar. Podrá echarse en falta una mayor presencia de los minijuegos en el desarrollo del modo party (sobre todo de los clásicos 1 vs 3 y 2 vs 2); pero la biblioteca de minijuegos es generosa (80 minijuegos) y hay para todos los gustos y combinaciones de equipo. Apenas hemos probado una fracción de ese catálogo; pero los pocos que han pasado por nuestras manos traían ese saborcillo Mario Party, referencias al Reino Champiñón incluidas.

Por último, apuntar que existe una parada obligatoria en Mario Party 9 en forma de extra: el fútbol Goomba. Partidos de fútbol por parejas en las que el objetivo es derribar los siete Goombas al final del campo contrario. Las partidas son dinámicas e intensas, un comienzo arrollador no significa que el partido acabe en una remontada heroica, y al acabar… ni se pregunta: volver a empezar. Los cuatro jugadores desearán la revancha una y otra vez. Si este minijuego apareciese en solitario en la eShop, más de uno lo compraba mañana mismo. Yo mismo, por ejemplo.

No esperes que Mario Party 9 te traiga de vuelta las partidas de hace diez años. Para ello lo mejor que puedes hacer es sacar de la caja tu Nintendo 64 o tu GameCube. Sin embargo, no por eso debes dar la espalda a esta nueva edición. Su nuevo planteamiento da lugar a partidas más cortas, tácticas y animadas. Es un Mario Party complementario y, quién sabe, igual hasta te gusta más.

Impresiones por Luis Gil

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