DmC (Devil May Cry) – Análisis

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Devil May Cry es una de las grandes sagas de PS2, pero por desgracia se fue desinflando poco a poco con la salida de las consolas actuales, tanto encríticas como en calidad. Cuando Capcom anunció este reboot y lavado de cara completo, por un lado algunos lo veíamos necesario, pero por otro para los más fans (como siempre) supuso un autentico drama, sobre todo después de ver el royo ‘Emo’ del nuevo protagonista.  DmC es el resultado de ese reboot que para sorpresa de muchos, cumple con creces, mejora y supera a entregas anteriores de la saga propiamente dicha. Pero vamos a ir punto por punto:

Devil May Cry art

Y si, todo está cambiado, todo alterado, pero cuenta una nueva historia partiendo de una base. De respetar lo que ya había en la saga anterior. Si bien nos cambian nombres, o circunstancias, comenzamos de cero para poder explicar todo lo ocurrido. Quizás en este punto esta nueva historia, tienda más a la simpleza que la anterior, que en algunos momentos parecía un autentico culebrón. Esta lo sigue siendo, pero quizás menos retorcido. Eso, o es que esta mejor explicada, para un público más amplio y nuevos jugadores. De una forma u otra, nos vamos a encontrar una historia que respeta la saga anterior, pero que mete cambios para darnos espectaculares enfrentamientos desde el minuto cero.

Con esto creo que los fans de la saga original, puede estar tranquilos con este DmC y nos echarse las manos a la cabeza por considerar profanado su personaje. Por lo menos en la base, en la estética es otra cosa. Así mismo tenemos un Dante macarra, con puntos de humor y salidas de tono constantes, que dan al juego dinamismo y lo hacen divertido en sus escenas cinemáticas, aunque ojo, es serio y a veces hasta cruel. El mismo no se anda con chiquitas y muestra ciertas escenas retorcidas, no tanto por la violencia, si no por lo que significan.

En su parte narrativa DmC está, en su conjunto, por encima de la media, pero siendo un buen guión, no podemos decir que sea la panacea, ya que toca temas reiterativos sobre la maldad de la humanidad, su salvación o su castigo. Muy bien contado, extremadamente ameno y bien llevado, pero en el fondo, nos están hablando de lo mismo, una y otra vez. Un punto de originalidad podría haberse dado, ya que los pilares principales, como son Dante, Virgil y el mundo de DmC así lo requerían. De hecho, las escenas cinemáticas están tan bien implementadas, que no paran la acción y que en ningún momento se nos harán pesadas, algo que es un logro en un juego tan frenético como este.

DmC: Golpes, altos vuelos y balas

Una de las cosas más importantes de la saga DmC son las armas y en esta entrega no nos van a decepcionar en absoluto. Partiremos de nuestras queridas pistolas, Ebony e Ibory y desde ese momento y durante todo el juego, iremos ganando nuevas armas. Un arsenal que nos vendrá del lujo y con el que deberemos hacer las mejores puntuaciones posibles. Estas armas se dividen en tres tipos, las demoniacas, las angelicales y las armas de fuego. Estos tres tipos deberemos convinarlos para subir nuestra puntuación en combate, que ira desde la D, C, B, A, S, SS y la mejor de todas y más difícil de conseguir al principio, la SSS. Estas puntuaciones dependerán de nuestros ataques encadenados, no será lo mismo que cambiemos constantemente de armas y pasemos de un tipo a otro para hacer ataques espectaculares, que repitamos una y otra vez el mismo ataque con la misma armas.

Con todo ello, en DmC prima la espectacularidad en los combates y es algo que se agradece. Según el botón que pulsemos (RT/R2 o LT/L2) activaremos el arma demoniaca o la angelical. Las primeras son más lentas pero pesadas, y las segundas más ligeras pero hacen menos daño. Todo ello tendremos que fusionarlo con una cuarta premisa en discordia, la fravedad. Todos nuestros ataques serán mejor puntuados si son en el aire. Con todo ello se nos presenta a lo largo del juego formas espectaculares de terminar con los malos y siempre cambiantes, ya que cada nueva arma, tiene consigo nuevos movimientos y habilidades y estas están repartidas a lo largo de todo el juego hasta los niveles finales, así que siempre tendremos variedad.

Todas las armas se podrán potenciar y aquí entra nuestras puntuaciones a final de nivel, que serán un compendio entre nuestra puntuación de combate, nuestro tiempo de finalizado y los objetos secreto que consigamos. A todo ello le restaremos las veeces que nos han matado o que hemos utilizado algún tipo de recuperación. Con esta puntuación total, nos darán calaveras blancas, que son los puntos que podremos gastar en habilidades o mejoras para nuestras armas. Eso si, un fallo a mi parecer, es la no inclusión de un sistema para fijar el objetivo  todo se basa en como tengamos puesta la cámara y si muchas veces funciona a la perfección ya que Dante se ‘ajusta’ solo al enemigo, en diferentes ocasiones nos veremos lanzando balas o guadañas a lugares donde no hay nadie mientras nos atacan por detrás.

Niveles de dificultad y rejugabilidad

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Este DmC cuenta con 20 niveles, que tardaremos unas 9 horas en terminar en dificultad normal. Una dificultad que para los más expertos se hará fácil y sin mayor problema, por lo que recomendamos a jugadores expertos, que pasen directamente al mayor nivel de dificultad posible al inicio. Una vez terminemos el juego, se abrirá un nuevo nivel de dificultad, donde las oleadas de enemigos estarán mezcladas sin importar el nivel y donde nosotros tendremos todas las armas y habilidades adquiridas desde el principio, con lo que podremos rejugarlo todo de una forma un tanto especial. Algunos enemigos finales incluso, cambias sus técnicas de lucha, incluyendo nuevos movimientos.

Así mismo y cuando terminemos ese nivel tendremos otros dos desbloqueables, uno donde mataremos y nos matarán de un toque, con lo que ello significa, y otro, que ya es la repera, donde nosotros moriremos de un toque, pero nuestros enemigos no. Algo que se me presenta como una autentica locura, solo posible cuando tengamos todas las armas potenciadas al máximo.

Con todo ellos y con la premisa de conseguir todos los objetos secundarios que podremos encontrar a lo largo del juego (almas perdidas, trozos de cruz que aumentan nuestra vida, llaves y puertas secretas), hacen de DmC un título bastante rejugable. Además, hay que mencionar las llaves secretas, que a su vez nos abrirán muertas escondidas por todo el juego, que son misiones secretas de todo tipo. Algunas plataformas para recorrer una distancia en un tiempo determinado y otra de lucha con diferentes objetivos, como por ejemplo círculos en el suelo que se van haciendo cada vez más pequeños, donde solo dentro de esos círculos podremos hacerle daño a los enemigos, que tendremos que matar antes de que se acabe el tiempo.

Muy ingeniosas las misiones secretas y alarga la vida del título, por lo menos entre que conseguimos las llaves y encontramos las puertas, habremos exprimido la campaña al 100%.

Diseño de Niveles

DmC

Y es que no son solo divertidos, combinando perfectamente plataformas y luchas por doquier, si no que además, tienen uno de los mejores diseños que de escenarios que hemos visto en mucho tiempo. No solo las texturas o la inspiración de los mismos, si no que además son escenarios cambiantes en todo momento y se podría decir que están vivos. Así lo que se presenta como un pasillo, sin más complicaciones, de momento se convierte en un juego plataformero con increíble precipicios y grandes distancias que salvar gracias a nuestro gancho.

Y suma y sigue. Si no fuera suficiente con sus escenarios, una de las mejores cosas de este DmC, sin lugar a duda es el diseño de las batallas con jefes finales, y los propios jefes finales en si. Mientras escribo estas lineas pienso en uno muy concreto que visualmente me ha parecido el mejor malo de final de fase que he visto en muchísimo tiempo, el cual no desvelaré para no hacer spoilers. Eso si, el equilibrio en la batalla de los malos y del juego en general se nos puede ir de las manos si no controlamos bien los golpes y movimientos. Un enemigo puede ser muy fácil de matar si encontramos su punto débil y el arma que más daño le hace, si no, nos veremos más de una vez en la situación de perder mucho tiempo intentando hacerle daño con armas que no van para él. Un royo Pokemon (salvando las diferencias) que le da un toque de estrategia a todos los combates.

Como digo, un 10 para el diseño de escenarios y enemigos finales, espectaculares, divertidos, retorcido y sobre todo, visualmente impactante. Una pena que los mensajes que aparecen en las paredes estén en completo inglés, hubiera sido redondo, ya que el juego viene perfectamente doblado y traducido a nuestro idioma. Mención especial para el doblaje, que es de alto nivel con voces conocidas de la TV y el cine. Lo mejor de DmC.

DmC: Conclusión

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DmC supera con creces las expectativas. Es divertido, adictivo y rejugable. Quizás se nos hace corto y nos quedamos con ganas de más, pero no se puede negar el genial trabajo que ha hecho Ninja Theory, con un respeto a la saga y al personaje. Es hora de quitarse los prejuicios que este reboot a provocado y disfrutarlo. Sorprendentemente, es mejor de lo se esperaba en absolutamente todos los sentidos.

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