Dishonored – Análisis

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Mucho se ha hablado de Dishonored, el juego de Arkane Studios, creando un hype y unas expectativas desde su primer trailer descomunales en muchos sentidos. Expectativas que hoy por fin podemos desvelar si se han cumplido o no: Dishonored se nos presenta como un juego de sigilo en primera persona. Aunque tenemos armas para disparar y acuchillar, en esta nueva propuesta prima más el sigilo, la variedad y sobre todo la paciencia. Si no tenéis de eso, este posiblemente no es vuestro juego.

Historia

Estamos en la ciudad de Dunwall y nuestro protagonista se llama Corvo, el protector de la emperatriz del reino. El juego comienza con nuestra vuelta de un viaje de unos semanas a la morada de la emperatriz, viaje al que nos ha enviado para pedir ayuda a otros reinos, ya que la peste está asolando el nuestro. Con está premisa comienza una historia de traición y venganza, de una forma y otra, donde nosotros tendremos absolutamente todo el control de lo que pase. Y no solo me refiero al control del personaje, si no que además, nuestras acciones verán reflejadas en la historia: Todo en Dunwall es posible, podremos salvar o matar a quien queramos y este tipo de decisiones tendrán consecuencias dentro del marco del propio juego y de su final. Eso si, cuanto más asesinemos, más cadáveres habrá y la peste más proliferará en nuestra ciudad…

Al llegar a la emperatriz, nos tienen una trampa, la asesinan y nos culpan de dicho asesinato. Nuestro honor está en entre dicho y comenzamos en la prisión del reino con una misión, aunque con varias formas de terminarla (como todo en el juego): Vengarnos y matar a todos los que han manchado nuestro nombre y asesinado a la emperatriz o por el contrario, limpiar nuestro nombre de forma no letal. ¿El problema? Pues que la historia comienza siendo previsible, y termina siéndolo más. Sabes desde la mitad del juego que es exactamente lo que va a pasar… y al final pasa. Con uno de esos típicos giros de guión que te esperas de sobra y que te dejan indiferente, afeando un poco el producto final, sin que desmerezca a la jugabilidad.

Dishonored 2

Independientemente de todo esto, la historia nos será contada en primera persona, pero encontraremos otras dos ‘capas’ de información sobre el mundo que nos encontramos gracias a dos objetos que nos iremos encontrando por todo el juego: lo audiografos y los libros. Al puro estilo Bioshock nos encontraremos aparatos con grabaciones de voz de los protagonistas secundarios que no meterán un poco más de lleno y ampliarán la información de la historia secundaria. Los libros y textos que nos encontraremos por todo Dunwall, son la forma de enterarnos del contexto del mundo, la vida de los ciudadanos, los ritos, los estratos sociales, las creencias, etc, etc.

Han conseguido crear un mundo, una ciudad completa que recuerda demasiado a Bioshock, de hecho recuerda tanto, que le hace un flaco favor al juego al compararse con dicho titulo. Y es una pena, porque Dishonored puede brillar por si solo, pero los desarrolladores se han centrado tanto en compararse con Bioshock, que hasta los sonidos de, por ejemplo, coger las probetas (rojas y azules, para la vida y el poder… ejem), son exactamente los mismos que los del citado juego de 2K. Algo incomprensible, ya que tenían una formula extraordinaria en jugabilidad que se aleja de la de 2K, pero parece ser que han querido ir a lo seguro.

En el marco de la historia, Dunwall está perfectamente recreado. Bien es cierto que no llega al nivel gráfico de su mayor inspiración, pero no podemos negarle el trabajo artístico en todos los sentidos. Desde los menús del juego hasta el diseño de los escenarios para que podamos solucionar los ‘problemas’ de varias formaos completamente diferente. Muchas de ellas por los techos, o caminos secundarios por las alcantarillas. Otras incluso entre edificios y todas ellas en un mismo mapa. Nos da una sensación de una libertad bestial que deberemos aprovechar. Aunque como siempre pasa, es mejor instalar el juego en consolas, ya que el Unreal Engine comienza a ‘no caber’ en las consolas de sobremesa y volvemos a ver cargas tardías de texturas o espacios en blanco cuando giramos rápidamente la cámara. El cambio generacional se está pidiendo a gritos.

¿Sigilo o Venganza?

Dishonored

Tú eleiges como hacer tu historia. Si quieres matar a todos cristo de las formas más brutales y crueles posibles, o si por el contrario, no quieres matar absolutamente a nadie en todo el juego y solo ir dando ‘lecciones’ y ‘sustos’ a todos para mantenerlos a raya. De ello dependerá muy mucho la jugabilidad de Dishonored, tanto que se podría decir que el juego son dos en uno. Un shotter bestial, y un juego en primera persona de sigilo, una formula original pocas veces vista en este contexto y con está calidad que hace que a pesar de tener a Bioshock en mente, logremos ver más allá y vislumbrar el potencial de juego por si solo.

¿El problema? Pues que en el ‘modo sigilo’ no se han parado a pensar si realmente era divertido, como juego. Intentar ser bueno es muy duro y nos vas a costar mucho, mucha paciencia y muchos momentos ‘muertos’ en el juego, esperando, agazapados a que el guardia de turno se aleje o se de la vuelta para poder aturdirlo. Si elegimos este modo de hacer las cosas, podemos olvidarnos de nuestras armas, bombas y demás ya que no nos harán falta en ningún momento, más allá de la ballesta con dardos tranquilizantes. Todo dependerá de nuestras habilidades y poderes. Por tanto si buscas un shotter a la vieja usando, quizás esta forma de hacer las cosas no vaya contigo, aunque será la mejor para exprimir el juego 100% y ver todos los detalles de las ciudades y las varias formas de solucionar una misión.

Por tanto nos obligarán, de cierta forma, a hacer el juego dos veces, para poder aprovechar todo el potencial del mismo. Una en sigilo y otra matando a diestro y siniestro todo lo que se ponga por delante. Porque no nos vamos a engañar, lo más divertido del juego es jugar con las dos cosas: Utilizar el sigilo siempre que se pueda, pero para poner trampas y hacerle perrerías de posesiones y demás trastadas a los guardas. Quizás ese equilibrio intermedio, sin preocuparnos por si nos descubren o no, saca lo mejor de Dishonored, lo más divertido y todo su potencial. Ese potencial que hace al juego original.

análisis Dishonored

El juego está dividido por misiones, en total unas 9, que tardaremos más o menos en completarla dependiendo de como elijamos actuar, con sigilo y haciendo las misiones secundarias que nos proponen tardaremos el doble o incluso el triple que disparando a diestro y siniestro. No es un sandbox, por si hubiera alguna duda. Cierto es que las misiones tienen mapas muy abiertos y libertad, pero no dejan de ser ‘fases’. Además, en las misiones siempre nos darán a elegir si queremos o no matar a nuestro objetivo, deberemos explorar muy mucho, escuchar a todos los guardas en secreto e ir poco a poco inspeccionando audiografos y papeles.

Con todo esta información se nos abrirán caminos secundarios, varias formas de solucionar un problema, algunas no letales, lo que le da al juego una profundidad de elección pocas veces vista, ya que incluso algunas veces una misión no letal, tienen a su vez varias formas de solucionarla. Todo dependiendo de si hablamos con personajes secundarios, buscamos más o menos. Evidentemente si vamos a cañón  con nuestra pistola, toda esta profundidad desaparecerá en el momento que matemos a ese personaje que nos puede dar la clave de como solucionar el conflicto…

Herramientas

análisis Dishonored

¿Y como haremos todos esto? Pues muy fácil, con nuestras herramientas. Estas herramientas se dividen en dos grupos, las armas propiamente dichas y nuestro poderes. Las armas constan de ballesta con diferentes tipos de flechas, nuestra pistola de fuego, una espada, bombas y un artilugio que crea una espiral de alambres que corta todo lo que se ponga por delante.

Entre los poderes, podremos teletransportarnos, uno de los poderes básicos, poseer a personajes y animales, invocar ejércitos de ratas para que devoren a nuestros enemigos, parar el tiempo, etc, etc. Todos estos poderes como comentaba antes, serán indispensables para poder llevar a buen puerto nuestra aventura, sea de una u otra forma. De hecho, combinándolos con las armas, tendremos unos resultados más que divertidos, pudiendo por ejemplo parar el tiempo cuando alguno de nuestro enemigos está disparando, poseerlo y ponerlo delante de su propia bala. O haciendo lo mismo, pero con la espada de un compañero, consiguiendo que se maten entre ellos. Todos esto nos lo ‘perderemos’ si decidimos no matar a nadie, claro, por eso al final el propio juego, para explotarlo al 100% nos pide a gritos que lo hagamos de las dos formas diferentes.

Además de las misiones primarias y secundarias, en cada misión tendremos varios tipos de objetos por encontrar: Runas, con las que podremos comprar y mejorar nuestros poderes, Talismanes, que nos dan cierto poder extra si los llevamos puestos y los cuadros especiales. Todos ellos podremos localizarlos mediante un ‘corazón’ que palpitará cuando estemos cerca de los mismos. Algunos de estos objetos conllevan misiones secundarias en si o puzzles para poder hacernos con ellos, no solo bastará con ‘buscar’ así que tenemos un arduo trabajo por delante, ya que algunas respuesta para solucionar esos ‘puzzles’ están en libros o en la mitología del propio mundo y no depende de las misiones en si.

Traspiés

Dishonored

Y es no todo es perfecto en Dishonored. El que este divido por misiones, nos impide tener una ciudad completamente abierta y, aunque a ratos lo aprece, nos damos cuenta que estamos ‘encerrados’ en fases, muy grandes y con muchas formas diferentes de actuar, si , pero fases al fin y al cabo, lo que nos deja con un sentimiento de que el juego podría haber dado mucho más de si, si hubiéramos tenido un juego abierto. Como que le falta un paso más allá.

A esto se le suma que no podremos volver hacer misiones ya terminadas con los poderes adquiridos en misiones posteriores, ya que cuando empezamos una misión de nuevo, volveremos a los objetos y poderes que teníamos la primera vez que la visitamos, algo bastante absurdo, ya que nos imposibilita a veces comenzar una misión de mitad del juego con la única excusa de hacerla completamente diferente de la que la hicimos la primera vez, ya que si, por ejemplo en ese momento no desbloqueamos x poder, no podremos aprovecharlo, lo que casi nos obliga a empezar de nuevo el juego y elimina la posibilidad (o la dificulta mucho) de volver a jugar misiones con otro registro.

Lo mismo pasa con los objetos que recolectemos, al ser puntos de guardado, o los recolectamos todos uno por uno en el momento de cada misión o luego, cuando terminemos el juego, de nada nos servirá volver a misión x a recoger aquello que se nos olvidó, ya que será completamente inútil si no empezamos el juego de cero más allá del propio placer de recolectarlos.

Conclusión

Dishonored es un juego que podéis terminar en 10 horas o en 20 y pico, según vuestra forma de jugar. Servidor a tardado exactamente 17 horas intentando coger muchos de los objetos y misiones secundarias que se nos propone aunque no todas, con lo que tenemos juego para rato. Dishonored es bipolar, tiene dos formas de ser jugado y las dos completamente opuestas. De nosotros dependerá encontrar la forma que más divertida nos parezca, esa formula intermedia que quizás sea la mejor y con la que más explotemos todas las posibilidades que nos brinda. Un juego que parte de Bioshock en inmensidad de detalles, pero que lograr crear algo nuevo, aunque nos deja con la miel en la boca. Queremos más de esta historia, de este mundo y lo queremos abierto. Es juego por encima de la media y uno de los mejores de lo que va de año, pero sin duda, la formula que nos propone que se ha quedado sin explotar al 100%.

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