Dead Space 3 – Análisis

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La primera trilogía de Dead Space llega a su fin con esta tercera entrega. Dead Space 3 cierra el circulo llevándonos al origen de las esfígies mientras sufrimos sustos, ataques de todo tipo de seres y deformaciones y navegamos por un espacio muerto. Todo lo que la saga tiene para darnos se encuentra en esta tercera parte pero… ¿Ha conseguido no hacer repetitivo?¿Sigue la misma forma o innova?. Vamos a comprobarlo.

Isaac Clarke vuelve a enfrentarse una vez más a las deformidades provocadas por las esfígies, pero esta vez hay varias novedades que harán que su viaje no sea el mismo. Durante 19 capítulos tendremos que llegar al final de la historia de esta saga que cierra perfectamente el circulo, comenzando justo donde lo dejó su segunda entrega, con un Isaac viviendo como civil que recibe noticias Ellie y es obligado a embarcarse en una nueva aventura para salvarla y salvar a la humanidad.

En este punto de  partida nos encontramos con un esquema casi idéntico a la segunda entrega, pero con ligeros retoques: Tendremos solo un tipo de munición para nuestras armas, podremos crearlas y mejorar recolectando potenciadores y diversa chatarra repartida por todo el juego, tendremos misiones secundarios y una serie de objetos coleccionables escondidos por todo el juego llamados artefactos.

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¿Y los sustos? Si hay sustos, muchos pero no miedo. Tendremos sustos, momentos de tensión gracias a los ataques de varios enemigos a la vez y la poca munición, pero poco más. Se repite por tanto la esencia de Dead Space o por lo menos la de su segunda entrega, avanzar, susto, matar, avanzar, puzzle. Si bien las misiones secundarios y el cooperativo le dan una nueva y mejorada dimensión al mismo, la campaña en solitario propiamente dicha nos ofrece más de los mismo aunque bien equilibrado y sigue funcionando. Eso si, con respecto al diseño de escenarios, Dead Space 3 deja un halo de monotonía en casi todos sus escenarios, salvo al final del mismo. Y es que básicamente se podrían resumir en dos: Nieve y naves espaciales.

Eso si, dentro de su propia formula Dead Space innova. Si bien tenemos un juego en rasgos generales lineal, este intenta dejarnos cierta libertad no solo con misiones secundarias, si no también dejándonos decidir como hacemos las misiones principales. Por ejemplo en los primeros capítulos de juego, nos encontraremos en un cementerio espacial, en este cementerio podremos viajar de una nave a otro por miedo de nuestro transporte, explorar y sacar el mayor partido que podamos, alguna incluso son misiones secundarias en si y a otras tendremos que volver cuando consigamos cierto objeto que abre cierta puerta y que tendremos que crear con nuestras propias manos. Aunque siempre podemos pasar de esto y arreglárnoslas con menos munición. Por tanto en este sentido Dead Space 3 mejora todo lo visto en la anterior entrega, es más variado, más completo en todos los sentidos, pero sigue apostando más por los tiros que por ‘miedo’ en si.

Como reutilizar pasillos secundarios

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Una de las novedades más agradecidas (según como se mire) son las misiones secundarios. Si bien en las primeras horas de juego son un aliciente favorecedor porque le da al juego una falsa sensación de libertad, conforme avanzan las mismas nos damos cuenta de la cruda realidad: Las misiones secundarias constan de los mismos pasillos, las mismas puertas y las mismas salas puestas de forma diferente. Lo que a priori debe ser un aliciente en la liberta del jugador, termina convirtiendose en una sensación repetitiva constante, en un ‘yo ya he estado aquí’.

Y tienes razón, porque como decíamos, varias de esas misiones son solo repeticiones de anteriores, con pasillos, puertas y estancias cambiadas de lugar o de sentido, pero siguen siendo exactamente las mismas, los mismos objetos en la pared y las mismas texturas. Solo cambiarán los monstruos y los objetos coleccionables. Con esto nos planteamos la enorme oportunidad perdida que han tenido los desarrolladores de innovar y hacer de estas misiones secundarias, como en muchos otros juegos un campo de ‘pruebas’ para darle al jugador algo diferente. Efectivamente esto no es así y la mayoría se basan en avanzar por pasillos matando a hordas de enemigos, hasta llega al punto final donde encontraremos un cofre con muchos extras. Una pena y una decepción descubrir la verdad sobre las misiones secundarias, sobre todo cuando al principio del juego te parece que han dado en el clavo… pero no.

Dead Space 3: Armas y robots recolectores

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Uno de los platos fuertes en el juego es la parte de las armas. Ahora tendremos un completo sistema de creación y mejora de armas, que al principio puede ser sumamente confuso, pero al que no tardaremos en acostumbrarnos. Con este sistema podemos crear más de 20 armas definidas según vayamos encontrando sus diseños a lo largo de los escenarios, pero además también podremos crearlas de la nada combinando piezas, potenciadores y objetos secundarios. Esto que en la demo me pareció una locura, en cierta forma ha terminado siendo todo un acierto y aunque la munición se haya ‘fundido’ en una misma para todas las armas, es cierto que las posibilidades de configuración son altas y muy adaptables a cada uno. La parte negativa de este sistema es que solo podemos llevar 2 armas, lo que nos resulta en una situación absurda de tener muchas armas creadas y almacenadas no pudiendo demostrar su potencial.

Además también tendremos unos simpáticos robots que deberemos ir dejando por ciertas partes concretas de los escenarios, que tendremos busca previamente a base de un radar o en su defecto de nuestro oído  ya que sonará una especia de alarma en los lugares donde podamos colocarlos. Dichos robots recolectaran para nosotros piezas y víveres para poder reforzar nuestro traje, nuestras armas o crear nuevas.

Con todo ellos se crea un sistema de potenciación bastante completo, tanto para nuestro traje como para nuestras armas y creación de botiquines o incluso munición. Todo esto hace que el juego sea más fácil de lo esperado en el modo normal y solo resultará un desafío en las partes finales cuando tengamos muchos enemigos a la vez en pantalla. Por tanto nuestro recomendación para los fans de la saga y para los usuarios avanzados es empezar directamente en niveles superiores de dificultad, el juego se disfrutará más y se acentuará la parte de survival horror, ya que escaseará la munición.

Cooperativo: La segunda visión de la historia

Si bien el cooperativo se antoja como una opción meramente anecdótico a priori, como lo fue el multijugador fallido de Dead Space 2, lo cierto es que tiene su punto interesante ya que veremos la historia desde la visión de Craver, el segundo personaje en discordia. Es cierto que aumentaran los enemigos y que la tensión disminuirá centrando el cooperativo en los tiros y en aderezarlo con ciertos puzzles que aprovechen su potencial. Esto consigue que sin ser lo mejor del juego  nos aparte algo más de libertad y contexto a la historia.

Si bien se convierte en un extra al finalizar la campaña, para ver esa otra parte, esta otra visión más de locura y luchar contra si mismo del primer Dead Space, es un buen añadido al conjunto.

Conclusión

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Dead Space 3 cumple y supera ciertas expectativas. Consigue mantener el tipo, aunque en la base sea la misma. Aporta cierta novedades que no terminan de ser todo lo solidas que hubiéramos querido, ya que se diluyen conforme avanza el juego, pero es cierto que logra mantenernos en vilo, que la historia por si sola está bien llevada y logra cerrar el circulo de la saga.

Isaac sigue siendo torpe en sus movimientos, pero se le perdona. Se echa de menos algún tipo de agilidad para los momentos de más tensión y de más enemigos en pantalla, pero es esta sensación de desprotección la que también aporta, por otro lado ese tono a la saga que tanto nos gusta. Dead Space 3 ha resultado ser mejor de lo que se esperaba de él y ha logrado darnos muy buenos momentos.

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