Assassin’s Creed Unity – Análisis

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Mucho,  se ha hablado de la saga Assassin’s Creed y de sus entregas anuales. Con Unity la saga buscaba un salto hacia adelante, hacia la nueva generación y tambien era una oportunidad para demostrar a aquellos que son más criticos con la misma que todavia no estaba agotada del todo. La realidad es que Ubisoft no ha estado a la altura de las circunstancias y Assassin’s Creed Unity ha quedado como un producto simplemente correcto, cuando se esperana mucho más de el.

Jugabilidad: El desastre de Unity

Todos a día de hoy sabemos de sobra en que se basa la jugabilidad de la saga y creo que llegados a este punto sobran las explicaciones, así que vamos a centrarnos en lo realmente importante, sus cambios y novedades. Y es aquí donde comienzas los primeros desastres del juego. Ya no solo porque al juego le hace falta mínimo tres meses de pulido y corrección de fallos, si no porque la desesperación por de innovar ha convertido cosas que funcionaban bien, es otras que son un desastre, no sabemos is porque realmente esas nuevas ideas no funcionan, o porque es culpa del poco atino por parte de Ubisoft en pulir el producto.

Una de estas novedades más laureadas por Ubisoft fue el cambio en el sistema de batallas y de contraataques, según ellos, el nuevo sistema sería mucho más realista, con unos enemigos que te atacarían en cualquier momento y que no esperarían ‘su oportunidad’ para destrozarte. Cierto, esto es así, lo que no nos habían contado es que el sistema está tan mal implementado que ni siquiera funciona como debiera.

Este sistema se basa en unas barras de colores que aparecen encima de nuestros enemigos, estas barras pasan de naranja a amarillo según avance el ataque de nuestro enemigo. Si damos al botón de contraataque con la barra en naranja, pararemos el golpe del mismo y si damos justo en el momento de color amarillo, no solo la pararemos si no que además , realizaremos un contraataque dejando a nuestro enemigo tambaleandose y creando una oportunidad de oro para atacar. El problema es que muchas veces el momento de pulsar el boton de contraataque no funciona, y nuestro personaje se quedará parado sin hacer nada por muchas veces que le demos a contraatacar (o hará aspavientos con la espada) da igual si la barra está en amarillo o naranja, simplemente no funciona. Ya no solo eso, si no que el sistema de vida tambien ha sido retocado, por lo que con enemigo más fuertes, con solo tres toques (al tercero) nuestro personaje morirá, no importando como tenga la barra de vida. 3 toques y estas muerto.

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Con todo ello nos encontramos con un sistema de peleas deficiente, que lo único que parece que han retocado es su dificultad y dando la sensación que es bastante peoren todos los sentidos que el que había en entregas anteriores: no responde de forma adecuada, es extremadamente fácil morir, incluso aunque ‘aciertes’ con los botones y en general, no es un sistema de combate satisfactorio. Dado que es uno de los pilares más importantes del juego, conforme avanza este sistema se nos tornará pesado y incluso aburrido, sobre todo cuando queremos escapar de dichas contiendas y las balas de nuestros enemigos atraviesan multitudes y mágicamente dan siempre en el blanco, da igual lo que tengamos delante, arriba o abajo.

Y es que esa es otra de las grandes novedades del juego, que al final no vale para absolutamente nada; las multitudes. Si bien hay varias escenas muy espectaculares , con miles de personajes en pantalla a la vez, estas multitudes no responden como deberían y en una contienda no servirán para cubrirnos o escondernos. O como digo, parar balas, ya que si nos encontramos en un enfrentamiento abierto y entre nuestros enemigos y nosotros hay una gran multitud de gente, las balas atravesarán de forma mágica la multitud para ir a parar a nuestro cuerpo, siempre, sin excepción o margen de error, aunque vayas corriendo y haciendo zigzag. Da igual, siempre aciertan.

Para rematar el desasosiego que pueden provocar las batallas, el sistema de colisión de nuestro personaje con el mundo es el peor de toda la saga con diferencia abismal (aquí es donde sin duda al juego le falta más trabajo): Arno se quedará parado en paredes invisibles, le costará la vida entrar por ventanas porque siempre optará por saltar hacia arriba en vez de entrar por ellas, las persecuciones por tejados serán tediosas porque nuestro personaje hará de todo menos lo que queremos que haga y un sin fin de fallos y bugs que esta vez si, afectan de lleno a la jugabilidad, y no son meras curiosidades. Por ejemplo habrá veces que inexplicablemente Arno no quiera saltar de un tejado hacia el suelo (se entiende que podríamos morir por la altura), pero luego ese sistema de ‘seguridad’ en carreras o escapada no funciona tambien, si sin pulsar ningún botón Arno salta al vacio suicidándose. Por supuesto esto último es 100% aleatorio y depende del tejado por donde corramos y su fisonomía.

Esto contrarresta con las geniales animaciones de subida y bajada, que cuando funcionan bien, son las mejores de toda la saga, teniendo muchas más animaciones entre acción y siendo extremadamente fluidas, mucho más que entregas anteriores. Aquí es donde, más se nota las prisas de Ubisoft por sacar el título.

La inexistente historia

Y con esto llegamos a uno de los puntos más destacados y maravillosos de la saga; su historia. Esa historia que siempre, en todas las entregas ha fusionado con mucho acierto el mundo actual con el clásico, dándonos siempre la visión de la guerra entre asesinos y templarios desde dos puntos muy diferentes y siempre, en la mayoría de los casos extremadamente sorprendente. Pues bien, en Unity esa historia no existe. Y no solo no existe, si no que incluso diria que es frustrante llegar a la escena escena y darte cuenta que en el fondo, no han contado absolutamente nada y bien se podría prescindir completamente de este título en la historia general de la saga.

Se ve que Ubisoft ya no tiene ideas sobre como continuar la saga, o no quiere continuarla a sabiendas de que Unity podría pinchar en ventas, no sabría deciros, el caso es que no hay historia sobre la actualidad en todo el juego, ni trama, ni salidas del Animus. Y pido mis disculpas por este ligero spoiler, pero es de recibo, ya que una de los puntos más fuertes de la saga, su trama, ha dejado de existir sin una justificación real de una entrega a otra.

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Si que se nos contará la historia de nuestro protagonista Arno y de como alcanzó un objetivo concreto que no voy a desvelar, pero Ubisoft ha tenido la desfachatez, no solo de no intercalarlo con las historia del mundo real, si no quitarla, de no contar nada y de no avanzar absolutamente en nada en la trama. Cuando termines Unity estará exactamente igual que empezaste, pero sabiendo que  Arno y Elise lucharon en el Paris de la revolución.

Cuando juegas una campaña sufriendo un sistema de combate deficiente, un sistema de colisiones aun peor y llegas al final sin un ‘premio’ en forma de avance en la trama o la desvelación de secretos de la misma, es de recibo sentirse decepcionado.

Multijugador: De la genialidad a la indiferencia

Y el tercer punto, que ya es la guinda podrida de un pastel que parecia que iba a ser extraordinario, es su multijugador. Hemos pasado en la saga de tener un multijugador extremadamente adictivo, completo y entretenido (el competitivo de las anteriores entregas) a tener un multijugador cooperativo que se diluye dentro del propio juego y que a la hora de la verdad no aporta nada., simplemente un par de iconos corriendo de un lado para otro en las misiones y que si no te das prisa, harán antes el objetivo de la misión que tu.

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Lo que se vendió como una autentica revolución, no lo es, ni siquiera dentro de la propia saga, ya que aporta poco o nada al resultado final de la misma. Quizás sea más importante el aporte en duración al juego, con tantas misiones multijugador secundarias, que un modo de juego que nos haga pasar horas dentro del mismo como hacia el multijugador competitivo, alargando la vida del título meses y bien pudiendo venderse como un juego por separado.

Esto se ha perdido en esta entrega y se ha sustituido por misiones secundarias sobre objetivos diversos, robos en común y la posibilidad de invitar a alguien a nuestra partida para explorar Paris juntos, como si fuéramos amantes asesinos, o algo por el estilo. Cosa que se en el resultado general del juego,  se convierte en una bajada de calidad y de cantidad en la duración del título.

Lo que salva a Assassin’s Creed Unity

Es de recibo decir que Assassin’s Creed Unity tambien tiene grandes aciertos en su coinjunto, el problema es que todos esos aciertos se ven ensombrecidos por una salida prematura del juego y por tanto, un halo de fallos aquí y allí que no lo hacen injugable, pero que esta vez si fastidian y mucho. Nunca había jugado un Assassin’s Creed donde los ‘pequeños’ bugs fastidiaran la experiencia de juego, siempre habían sido curiosidades o cosas muy puntuales (semaos realsitas, todos los AC tienen fallos). El problema es que Unity esos fallos ya afectan a la jugabilidad del título y por lo tanto a su calidad.

Pero como decía no todo son tinieblas. El apartado artístico de Unity se merece un 10, así como la recreación de Paris y el tamaño del mapeado, que es el más grande sin lugar a dudas de toda la saga. Volvemos a tener la sensación de que estamos jugando a un Assassin’s Creed después de la tercera y la cuarta entrega que parecían experimentos dentro de la propia saga. Es una delicia volver a tener la sensación de estar rodeado de ‘arte’ de AC2 o AC La Hermandad. El mapa es tan grande y hay tantas cosas que por hacer, que alguna vez se me ha pasado por la cabeza si a lo mejor no era necesario hacerlo tan grande y si más pulido.

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Y es que tenemos misiones de todo tipo y muchas de ellas nuevas: Misiones de asesinatos al más puro estilo Batman Arkham, misiones de saltos temporales que son todo un acierto y que le dan variedad y originalidad al título, misiones cooperativas, coleccionables, cofres para abrir de todo tipo, tanto con cerraduras, como cofres anclados a la aplicación oficial de Ubisoft u otros cofres anclados a nuestro avance en AC Initiates, la web de Ubisoft (decir que ninguna de estas dos formas va del todo bien, teniendo fallos aquí y allá tanto en la aplicación de IOS como en la web de Initiates).

Todo ello hacen que a priori y durante las primeras horas de juegos, estemos encantadísimos con Unity y creamos, falsamente como le pasó a un servidor, que estamos ante el mejor juego de todo la saga. Pero conforme avanza la trama y te vas metiendo más en el Paris de los bugs y los glitches, esta imagen se distorsiona.

Conclusión Assassin’s Creed Unity

El afán de innovar en una saga está muy bien, pero cuando rompes con cosas que funcionaban perfectamente para convertirlo en cosas peores, es un desastre. Y eso es lo que le pasa a Assassin’s Creed Unity, que es un desastre. Sus fallos reiterados en el sistema de choques, las multitudes inservibles, el nuevo y horrible sistema de batallas, las bajadas de FPS, la indiferencia del nuevo multijugador y un largo etcetera de detalles que convierten lo que a priori pudiera ser el mejor juego de toda la saga, en casi el peor (puesto que ese puesto lo ostenta orgulloso el primero Assassin’s Creed) y que se salva por una Paris extraordinariamente representada, por el mapeado más grande de toda la saga y por una misiones secundarias que son una delicia. Pero ya sabemos con Ubisoft todos estos puntos negativos no importan, porque de aquí a un año tendremos un Unity 2, pulido, reequilibrado y libre fallos. El ensayo error de Ubisoft con sus clientes está llegando demasiado lejos.

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