Al final va a ser verdad que yo soy el rarito

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Será que he tenido mucha suerte, pero nunca me he sentido una persona inferior o con complejos por mi sexualidad. A lo mejor es suerte, o a lo mejor es entereza. Algo dentro de mi ha dicho siempre que los equivocados son ellos y lo he tenido tan claro que nunca me ha preocupado y/o afectado. De hecho esa gente que me insultaba en el instituto (por todo menos por ser gay, por cierto) hoy en día tienen lo que se veía que eran: personas con vidas pequeñas que no han salido de un pueblo pequeño y que no aspiran a nada más. Spoiler: yo tenía razón.

Sinceramente, no sé si he sido yo, o han sido ellos pero nunca, ni en el instituto, ni en el colegio, me he sentido inferior a nadie. Nunca he sufrido porque me gustara un chico (no más del típico enamoramiento, me refiero) y todo lo que a mi sexualidad se refiere ha sido de lo más natural del mundo. Ha ido naciendo dentro de mi, poco a poco de forma extremadamente natural. No he tenido ningún trauma por ello, ni he sufrido por ello. Repito, habré tenido suerte.

Gracias a esto creía, que la mía era la generación del cambio. Que la mía, era la primera generación que podría vivir con tranquilidad y normalidad su sexualidad, que lo importante son las personas y no con quien se acuestan. Lo creía porque como digo, yo lo viví así. Mis amigos, mi entorno, era de todos los colores y tipos, y yo siempre me he alegrado de ello. A temporadas tenía grupos de amigos lgtb, y otros de amigos heteros, y otras, de todo tipo. He vivido ese mundo de la forma más plena que he podido, quitándome de encima cosas de ambos sitios que no me han gustado, porque ninguno de los mundo es perfecto, por supuesto. He ejercido mi libertad en todos los sentidos, decidiendo en cada momento que es lo que iba conmigo, y qué no.

Podría listar un sin fin de situaciones de homofobia en el mundo lgtb, en el ambiente, como normalmente se llama, y un sinfín de similares en el mundo hetero. Y que conste, que haciendo esta separación de mundos me siento hasta raro, pero es la mejor forma de que se entienda a donde quiero llegar. Para mi no existen dos mundos, solo existe uno, y elecciones, momentos y libertades.

De hecho, hasta hace relativamente poco, no entendía el orgullo como concepto, puesto que falsamente creía que esa normalidad ya estaba entre nosotros, por tanto algo que es normal, no hace falta destacarlo. Y de hecho, hay partes de ese orgullo que sigue sin gustarme: La mercadotecnia e hipocresía que se ha creado alrededor, o algo que nunca me ha gustado del ambiente en general, la promiscuidad, que oye, cada uno que haga lo que le de la gana con sus partes, que me parece maravilloso, pero no va mucho conmigo.

Pero este año ha llegado la fecha y he cambiado bastante de parecer, sobre todo con ciertas cosas como de las que hablo en el vídeo de arriba. Después de vivir de cerca temas como el beso de Ellie de The Last of Us 2, o de comentarios sobre que es mucho más importante las tetas de Lara Croft, que la propia Lara, discursos tales como ‘si, gays, pero en su casa yo no quiero verlos darse un beso’, ‘no queremos personajes LGTB en los videojuegos o en las películas’ o lo más gracia me hace, Hollywood metiendo un montón de personajes LGTB pero sin decir que lo son (Dumbledore, Valkiria, la veterinaria de Jurassic World El Reino Caído, la semi-relación semi-homosexual de Star Wars, etc), no vaya ser que la asociación del rifle se queje…

Toda esa homofobia encubierta me ha terminado asqueando y me ha hecho ver que, mi generación, no es la generación de la normalidad, diversidad y equidad. O por lo menos, no todavía. Que queda mucho por hacer y mucho por visibilizar. Desde el típico chaval de instituto, a la mujer policía lesbiana que ha tenido que denunciar a sus compañeros después de años de acoso por ser eso, lesbiana, pasando por la palizas homofobas en nuestro país por ver gays cogidos de la mano o lesbianas besandose. Y ni hablar del acoso en internet o de países como Rusia, Africa, etc

Yo era de los creía que las etiquetas no iban conmigo, que tanto gay, lesbiana, activo, pasivo, y bla bla bla no tenía sentido, ni cabida. De verdad creía (y creo) que las personas, son personas, y que lo más importante siempre es y será ser buenas personas, algo que se ve que escasea. Y de verdad que quiero seguir creyendolo, pero al final me tengo que rendir a la verdad: hemos avanzado mucho, pero todavía queda muchísimo por avanzar. No solo en España si no en otras muchas partes del mundo donde los derechos humanos siguen estando a la altura del betún.

Esta homofobia encubierta a despertado en mi las ganas de visibilidad. De restregarla en la cara a los catetos de la caverna de turno. Y no por el hecho de que sea gay, no, si no por el hecho de que a estas alturas de la vida no podemos estar con semejantes pensamientos nerdentales. De verdad, ojalá que no existieran las etiquetas, ni el orgullo, ni que ‘Tal cantante sale del armario’ y chorradas varias que a día de hoy me parecen bastante patéticas, como del siglo pasado. Pero la realidad es que existe, y no podemos negarlas. Y como existen, la única forma de combatirlas es con la visibilidad.

Al final es verdad que el raro soy yo, el que es de otro planeta, o de otra acera. Soy raro porque tengo compasión, porque me duele ver a la gente sufrir, sean de cerca o de lejos. Porque a estas alturas de la vida no se me ocurre menospreciar a nadie por su físico. Seré yo el raro porque quiero historias de personajes reales, sin importante sexo u orientación. Seré yo el raro porque me preocupo por los animales, porque los trato como parte de mi familia y me produce una inmensa tristeza todo el daño que les hacemos. Seré yo el raro porque pienso en la responsabilidad de tener un hijo, antes de tenerlo, no solo por el hecho de que pueda tenerlo. Si, al final va a ser verdad que yo soy el rarito, pero no por ser gay.

Por todo ello, este año creo que es MUY importante la visibilidad. Visibilidad para los que no han tenido la suerte que he tenido yo de vivir mi sexualidad con total normalidad, de elegir con quien vivir, con quien casarme, con quien reirme libremente. Por todos aquellos hombres, mujeres y niños que se sientes en una esquina presionados por los corto de mente, por los que se creen superiores pero realmente no entienden nada de este mundo, ni de ser humanos. Para esas pequeñas mentes que maltratan a mujeres, a hombres o animales. Para esos seres que no ven que lo mejor que tiene el ser humano es la compasión y la diversidad. Para todos esos que siguen pensando que soy el rarito por las razones equivocadas. Ah, y para todos esos a los que les jodia el beso de Ellie. Dedicado a todos ellos, así, en grande y en primera plana. Un beso:

Este debate contiene 0 respuestas, tiene 1 mensaje y lo actualizó  Jota Delgado hace 3 meses, 2 semanas.

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