300: El Origen de un Imperio – Crítica

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Vuelve el estilo gráfico que sorprendió en la primera 300: sangre a borbotones en CGI, cámara lenta para impresionantes batallas, escenarios en CGI y muchos músculos. La formula se repite, pero en contra de lo que viene siendo normal, esta vez han logrado no solo mantenerla, si no mejorarla. 300: El Origen de un Imperio es una digna y entretenida ‘secuela’.

Guión y Personajes

Teníamos un lio con los trailers y no sabíamos concretamente donde se situaba la acción de esta segunda parte. Al comienzo del proyecto comentaron que iba a ser una precuela  de 300, aunque con los primeros trailers vimos escenas posteriores a la famosa batalla de los espartanos. La realidad es que estamos ante un guión paralelo a la primera primera película, que abarca mucha más historia que la anterior, comenzando con flashback de 10 años antes de la citada batalla, durante y lo acontecimientos que ocurrieron después de la misma.

timistocles

Este nuevo guión viene a completar y encajar de todas las formas posibles a la historia de la primera entrega, haciendo acto de presencia Gerad Bulter en varias escenas de la misma, pero sin una linea de texto para su personaje en toda la cinta, ya que el protagonista esta vez es Temístocles (interpretado por ) y todas las acciones que dieron lugar a que Grecia fuera invadida por los Persas, y como plantaron el germen de la democracia entre tanta guerra.

Si bien el invento funciona, entretiene y hasta divierte, es cierto que hacia la parte media / final de la cinta, comenzamos a notar el desgaste de contar una batalla tras otra, visualmente muy espectaculares, pero que terminan provocando cierto supor. Da la sensación de que al guión le sobran minutos y que no es necesario contar todas las historias secundarias sobre los personajes que quieren contar. Se agradece el enfocarse en la profundidad de sus personajes, pero es cierto que tampoco hacia falta. Es 300 y sabemos lo que vamos a ver, fin. Afortunadamente, nada insalvable.

Fotografía / FX

fx300

Sin duda alguna, este es el apartado más importante de la cinta y más si la vemos en 3D. Al ser la mayoría de los escenarios y escena compuestas por ordenador, el 3D le sienta como un guante a esta cinta y casi se hace imprescindible para disfrutar al 100% de la experiencia.

No cabe duda que en 300: El Origen de un Imperio, más es mejor y tenemos todo lo de la primera entrega pero multiplicado por dos: Con el 3D nos llegará la sangre a la cara de una forma continuada, la lluvia, las flechas, el fuego e incluso el sudor de los gladiadores se moverán a cámara lenta para que podamos disfrutar de sus mejores poses y cortes. Un festival visual con todas las de la ley, más y mejor que el de la primera entrega.

Como curiosidad visual comentar el color de los capas de los protagonistas: rojas para los espartanos (como en la primera entrega) y azules para los atenienses, para que podamos diferenciarlos bien.

Conclusión 300: El Origen de un Imperio

En esta segunda parte tenemos un poco más de todo, y desde nuestro punto de vista, supera a la primera en muchas cosas (en la mayoría). Una pena que el guión tenga algún traspiés en torno al ritmo de la historia o de situación absurdas, que no tienen ni pies ni cabeza. Aun así se lo perdonamos porque es un autentico espectáculo visual, y no pretende ser otra cosa: músculos, sangre y batallas. Quien espere otra cosa, está muy equivocado.

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